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El mapa energético mundial está en plena transformación impulsado por las metas de transición hacia fuentes bajas en carbono y una revolución tecnológica sin precedentes. En este escenario, la energía constituye un activo estratégico asociado a la soberanía nacional, la competitividad y el desarrollo sostenible.

Colombia cuenta con una oportunidad histórica para posicionarse como un proveedor confiable de energía y minerales críticos bajo altos estándares ambientales y sociales. El informe «Minería: La puerta de entrada para la renovación industrial de Colombia» de la Fundación Innovación para el Desarrollo (I+D) detalla cómo el sector extractivo, lejos de ser un obstáculo, es un habilitador indispensable para financiar y materializar esta transición

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El motor de la descarbonización: El sector minero colombiano es central para la transición hacia una economía baja en carbono, al proveer los minerales requeridos para la electrificación y el desarrollo industrial. Sin embargo, la minería local enfrenta cuellos de botella y su potencial geológico es mayor al que se explota actualmente.


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Aporte fiscal vital: La minería, junto al petróleo y la generación eléctrica, lidera el aporte en renta; por cada punto de participación en el PIB, la minería aporta $4,3 billones en renta. Aumentar este potencial solucionaría parte de las necesidades fiscales actuales del país.


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Caída en la exploración: A pesar de su importancia, la inversión en exploración minera en el país se redujo un 37% en el año 2024. Asimismo, el país registra una caída sostenida en la exploración de hidrocarburos, reduciendo las reservas de gas natural un 34,8% entre 2021 y 2024 , lo que obligó a iniciar la importación permanente de gas para segmentos de consumo esencial a finales de 2024.


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Transición gradual y pragmática: Promover la exploración y producción de petróleo y gas es una condición habilitante para financiar la transformación. El gas natural es un combustible clave gracias a su menor intensidad de emisiones frente a otros fósiles.


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Oportunidades en la cadena de valor global: Existe un enorme potencial en la cadena de baterías para vehículos eléctricos, especialmente mediante estrategias de friend-shoring con Estados Unidos y el fortalecimiento del mercado exportador asiático.

 

Recomendaciones Estratégicas de Política Pública 

 
Para aprovechar este momento geopolítico y consolidar una renovación industrial, el informe propone las siguientes líneas de acción:
1
Estrategia Nacional de Minerales Críticos: Identificar y priorizar minerales como cobre, níquel, hierro y oro, alineando la política minera con los compromisos climáticos e industriales.


2
Agilidad y atracción de capital: Optimizar el licenciamiento ambiental con una mayor capacidad técnica y fomentar instrumentos como los bonos verdes, sociales y sostenibles.


3
Desarrollo de ecosistemas industriales: Fomentar la innovación, la transferencia tecnológica y la formación especializada (STEM) para elevar la competitividad y agregar valor a las exportaciones.


4
Integración de la pequeña minería (MAPE): Establecer un régimen especial progresivo y delimitar zonas aptas para la minería artesanal y de pequeña escala, brindando asistencia técnica y acceso a financiamiento para su formalización.


5
Altos estándares ESG: Minimizar impactos ambientales, proteger los recursos hídricos, garantizar el respeto a las comunidades locales y crear sistemas nacionales de trazabilidad de minerales.


 

«La transición energética no es una renuncia al desarrollo, es una oportunidad para redefinir el modelo productivo, fortalecer la soberanía energética y posicionarse en la economía del futuro.»

 

 

 

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